Hace apenas un par de días, el 2 de agosto de 2026, entró en vigor una parte muy importante del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, la ley que regula cómo se puede usar la IA en toda la Unión Europea. Aunque suene a algo que solo afecta a grandes tecnológicas, la realidad es que afecta a cualquier empresa que use herramientas de inteligencia artificial en su día a día, sea del tamaño que sea. Y como es de las primeras cosas que pasan este mes, mejor tenerlo claro desde ya y no dejarlo para cuando vuelvas de vacaciones.
Si en tu empresa alguien usa ChatGPT para redactar textos, si tenéis un programa que filtra currículums automáticamente, si usáis alguna herramienta que analiza datos de clientes, que da precios de forma automática, o que atiende consultas por chat… estáis usando inteligencia artificial. Y la ley no distingue entre “usar” y “crear” estas herramientas: si las usas, tienes obligaciones.
Simplificando mucho, hay tres ideas centrales:
Primero, que las personas de tu empresa que usan estas herramientas tengan un mínimo de formación para hacerlo con criterio. No hace falta que sepan programar, pero sí que entiendan qué está haciendo la herramienta, qué riesgos tiene y qué límites tiene.
Segundo, que si tu empresa usa un sistema de inteligencia artificial considerado de “alto riesgo” (por ejemplo, herramientas que deciden sobre contratación de personal, sobre concesión de créditos, o sobre acceso a determinados servicios), hay obligaciones más estrictas: hace falta documentación, supervisión humana real, y mecanismos para detectar y corregir errores.
Tercero, transparencia: si una persona está interactuando con un sistema de IA, tiene que poder saberlo. Y si un contenido está generado o manipulado por IA, en ciertos contextos hay que indicarlo.
Aquí está la parte que conviene tomarse en serio: las sanciones pueden llegar hasta los 35 millones de euros o el 7% de la facturación global de la empresa, según el caso. En España, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) es quien vigila y quien puede sancionar, y desde este mes ya tiene plena capacidad para inspeccionar y actuar.
No hace falta convertir esto en un proyecto de meses. Con hacer un repaso honesto de qué herramientas de IA usa realmente tu empresa, quién las usa y para qué, ya tienes el 80% del trabajo hecho. A partir de ahí, se trata de dar un mínimo de formación a quien las usa, y de revisar con más detalle solo aquellas herramientas que tomen decisiones que afectan directamente a personas (contratación, crédito, acceso a servicios).
Si quieres que le echemos un vistazo juntos a cómo está tu empresa en este tema, mejor hacerlo ahora con calma que esperar a que llegue una inspección y haya que improvisar.
Un cordial saludo,
Equipo Blancafort
Nota: La información proporcionada en este artículo es de carácter general y no constituye asesoramiento legal. Se recomienda consultar con un profesional especializado para analizar casos específicos.
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